Resumen completo – La dama del lago – The Witcher – Libro 5
- Jason Montero
- 14 dic 2025
- 27 Min. de lectura
Actualizado: 15 dic 2025
Resumen completo por capítulos de La dama del lago. Con spoilers desde el resplandor del portal hasta el final del libro. En la orilla donde la niebla huele a manzanas y muerte suspendida, el tacto de Ciri sobre el cuerpo inmóvil de Geralt reabre una luz que no pertenece al mundo humano. El aire vibra con silencio cuando el bote emerge para llevarse a quienes ya no caben en la leyenda, mientras el agua guarda el eco de un adiós que también parece un comienzo.

Introducción – La dama del lago
Hay finales que no cierran: se abren como heridas en el tiempo. La Dama del Lago, última entrega de La saga de Geralt de Rivia, no ofrece respuestas fáciles, sino espejos rotos donde cada personaje se enfrenta a lo que ha sido, a lo que perdió… y a lo que nunca podrá recuperar.
En esta novela de Andrzej Sapkowski, el relato se fragmenta como un cristal encantado: saltamos entre dimensiones, leyendas, guerras y silencios. Ciri ya no busca salvarse: busca entender. Geralt ya no quiere luchar: solo encontrarla. Yennefer, como siempre, arde entre el sacrificio y la esperanza. Las brujas deciden, los reyes manipulan y las profecías caen como nieve sucia sobre un campo donde la sangre aún no se ha secado. El unicornio no guía: observa. Y la torre... la torre sigue allí, esperando.
Porque este no es solo un desenlace: es una despedida en múltiples planos, un eco de lo que fue y lo que pudo haber sido. Si quieres recorrer toda esta historia desde el principio, puedes visitar: Orden de lectura de Universo The Witcher ➤
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Navegación por capítulos
Resumen Capítulo 1 – La dama del lago – El encuentro de Galahad y Ciri en Cwm Pwcca
Resumen Capítulo 2 – La dama del lago – Sueños, secretos y el misterio de Ciri
Capítulo 3 – La dama del lago – Cazadores, fiestas y hechizos en Toussaint
Resumen Capítulo 4 – La dama del lago – La traición de Fringilla y la decisión de Geralt
Resumen Capítulo 5 – La dama del lago – La prisión élfica, el rey Auberon y la huida de Ciri
Resumen Capítulo 6 – La dama del lago – Jarre, la guerra y los heraldos del destino
Resumen Capítulo 7 – La dama del lago – Ciri salta entre mundos mientras el destino se cierra
Resumen Capítulo 8 – La dama del lago – La batalla de Brenna contada por los que la vivieron
Resumen Capítulo 9 – La dama del lago – El precio del destino
Resumen Capítulo 10 – La dama del lago – Algo termina, algo comienza
Resumen Capítulo 11 – La dama del lago – El juicio de las magas y la última decisión de Ciri
Resumen Capítulo 12 – La dama del lago – El final de Rivia y la despedida de los que no mueren
Resumen Capítulo 1 – La dama del lago – El encuentro de Galahad y Ciri en Cwm Pwcca
El lago reflejaba un hechizo antiguo e inquebrantable. Galahad, un joven caballero de apenas diecinueve años, descendió desde la colina hacia sus aguas azules atraído por una fuerza invisible. En la quietud del lugar, sin canto de aves ni salpicaduras de peces, sintió que algo lo llamaba. Al beber del lago, escuchó un canto femenino, melódico y misterioso, que lo guió entre rocas pulidas como si fueran costillas de una bestia dormida. Al acercarse, descubrió a una joven desnuda, sumergida hasta la cintura, lavando una camisa manchada de sangre. Su cabello extraño, su voz y la atmósfera la delataban: no era humana, sino una criatura de Faerie. Pero lo inesperado ocurrió cuando la joven sacó una espada, lista para atacar. Al comprender ante quién estaba, Galahad se arrodilló y la saludó como a la mítica Dama del Lago. Ella, sin embargo, lo corrigió con firmeza: no era quien él creía ni ofrecía espadas a desconocidos.
Ciri, como dijo llamarse, desmintió todo vínculo con las hadas y reclamó su humanidad, aunque de origen en Rivia y llegada al lugar arrastrada por el río y la magia del unicornio. Hablaba con un acento extraño y portaba cicatrices físicas y emocionales. El joven caballero, fascinado, notó los rastros de sangre en su camisa lavada y en sus palabras. No era una criatura mística, sino alguien marcada por la guerra y la pérdida. Al contarle sobre su viaje desde Y Wyddfa, Galahad la invitó a Camelot, hogar de Merlín y de reyes nobles. Ella lo rechazó, considerando el trayecto muy largo. Habló de Cwm Pwcca como una ruta más corta pero peligrosa, llena de criaturas mágicas, y reveló ser una hechicera, una bruja. A pesar de su apariencia ordinaria, Galahad no podía negar que había algo más en ella: en su mirada profunda, en su espada, en su forma de hablar del tiempo y del cielo, había un secreto profundo y atemporal.
El diálogo entre ambos fue transformándose. Galahad, confundido por su belleza y su tristeza, insistió en llamarla Dama del Lago, aunque ella le rogó que no lo hiciera. Compartió que ese título la perseguía como símbolo de su encarcelamiento en el mundo élfico, en una torre junto al lago. Ciri confesó que su sangre manchaba la ropa no solo por enemigos vencidos, sino también por amigos que murieron en sus brazos. Galahad, impactado, deseó conocer su historia, a lo que ella accedió. Se sentaron juntos, con los caballos pastando cerca, mientras ella envolvía su cuerpo con una manta. Ciri reflexionó sobre el tiempo, describiéndolo como un círculo sin principio ni fin, como el Uroboros. Afirmó que pasado, presente y futuro se mezclaban, y que su historia no tenía comienzo real ni conclusión definida. Con esas palabras, abrió la puerta a un relato épico, marcado por el dolor, la magia y los sueños que a veces son trampas... y otras, visiones de la verdad.
Resumen Capítulo 2 – La dama del lago – Sueños, secretos y el misterio de Ciri
Condwiramurs llega al lago Loc Blest tras un agotador viaje en bote con un pescador huraño, cuyas prioridades parecían centrarse en pescar más que en el bienestar de su pasajera. Al desembarcar, la joven adepta de la universidad mágica se dirige emocionada a la torre de Inis Vitre, hogar de Nimue, la mítica Dama del Lago. Nimue, pequeña y elegante, le ofrece una calurosa bienvenida y le explica las reglas de convivencia en la torre, incluyendo un aviso singular: mantenerse alejada del Fisher King, su silencioso y misterioso ayudante. Tras un desayuno modesto, comienzan a hablar del verdadero propósito de su estadía: descubrir, a través de los sueños, los huecos y secretos no resueltos de la leyenda de Geralt, Yennefer y Ciri. Nimue le revela que fue elegida no solo por su talento en oniromancia, sino también por su profundo conocimiento de los relatos. Juntas comienzan a explorar la galería repleta de pinturas que representan momentos clave de la historia.
Mientras observan cuadros con escenas de leyendas, Condwiramurs demuestra su capacidad de identificación, reconociendo con precisión a personajes y eventos. La conversación se torna más personal cuando ambas mujeres reflexionan sobre las versiones idealizadas de las historias y cómo, con los años, el encanto juvenil por la leyenda dio paso al análisis crítico. Nimue comparte su obsesión casi patológica con la figura de Ciri, que se transformó en el eje de su vida y estudio. Ella advierte a su aprendiz que esa misma pasión podría apoderarse de ella también. Más adelante, Condwiramurs tiene su primer sueño revelador: una escena entre el emperador Emhyr y la doble de Ciri, donde se deja entrever una falsa identidad mantenida por razones políticas. La joven soñadora también revive momentos clave de la leyenda como la batalla de Brenna y la audiencia imperial en Loc Grim, donde se refuerza la ambigüedad de lo real frente al mito. Cada sueño abre más preguntas que respuestas.
A lo largo de los días en la isla, la rutina de Condwiramurs se llena de lecturas, conversaciones con Nimue y sueños cada vez más vívidos. Sueña con la estancia invernal de Geralt en Toussaint, en compañía de una mujer de cabello negro, confirmando que el brujo encontró en ese tiempo algo más que refugio: amor. También revive la cruda realidad del encierro de Yennefer en el castillo de Vilgefortz, sometida a humillaciones y violencia, mientras él proclamaba la muerte de Geralt y Ciri. La fortaleza donde la historia supuestamente concluye aparece una y otra vez, pero su ubicación sigue siendo un misterio. Condwiramurs experimenta sueños cargados de imágenes sensoriales, algunos tan reales que la despiertan con angustia. Nimue le encarga descubrir si lo que ve pertenece a Stygga o Rhys-Rhun, los dos castillos posibles. Finalmente, en un sueño vívido, la joven sigue al brujo por un oscuro corredor, adentrándose en la amenaza. A medida que avanza, comprende que el verdadero fin de la leyenda no está escrito en ningún libro… sino en lo que está a punto de soñar.
Capítulo 3 – La dama del lago – Cazadores, fiestas y hechizos en Toussaint
Geralt comienza el capítulo enfrentando a un skoffin, una criatura agresiva y sigilosa que ataca desde la oscuridad. A pesar del peligro, el brujo derrota al monstruo con eficacia y humor, prefiriendo no dañar su piel para cobrar mejor la recompensa. Tras la batalla, se encuentra con el caballero Reynart de Bois-Fresnes, quien demuestra gran interés por monetizar la criatura, planeando venderla a taxidermistas o por partes, incluyendo las plumas más valiosas. La interacción entre ambos muestra cómo Geralt, aunque hastiado y sarcástico, encuentra cierto alivio en la rutina de su oficio. Reynart, por su parte, elogia su cambio de humor desde que se conocieron en octubre, notando cómo el trabajo parece haberle devuelto algo de su antigua serenidad. Mientras cabalgan hacia el pueblo, discuten sobre precios, vinos y la absurda formalidad caballeresca. En medio de la nieve y la tranquilidad de Toussaint, Geralt empieza a relajarse, aunque los recuerdos y preocupaciones nunca lo abandonan del todo.
En el castillo de Beauclair, el grupo de Geralt participa de festividades junto a la nobleza, en un entorno marcado por la belleza, el vino y los rituales de Yule. El banquete de la duquesa Anna Henrietta es una mezcla de protocolo y exceso, donde las tradiciones excéntricas, como la pisa de uvas con Dandelion y Fringilla, se convierten en juegos eróticos disfrazados de costumbres locales. La tensión se mezcla con los encantos del lugar: Milva, aún herida, se siente fuera de lugar; Angoulême no encaja con la etiqueta; Regis observa con distancia irónica. El ambiente cortesano está saturado de formalismos absurdos, como juramentos a garzas, cuchillos sin punta por culpa de antiguas duquesas, y conversaciones que oscilan entre lo vulgar y lo poético. Geralt, invitado a quedarse, no logra relajarse del todo. Percibe que este paraíso encantado tiene algo artificial, como un hechizo que mantiene a todos adormecidos, y cada vez más, él también comienza a caer bajo su influjo.
Fringilla Vigo, la hechicera de Toussaint, seduce a Geralt tanto física como intelectualmente. En una escena cargada de simbolismo erótico y caos literario, hacen el amor sobre montañas de libros en la biblioteca del palacio, entre tratados de geometría, anatomía y heráldica. Su relación avanza rápidamente a encuentros constantes y apasionados, marcando dos meses de intensa intimidad. Sin embargo, todo es una distracción orquestada: Fringilla es parte de una conspiración mayor, informando a la Logia de Hechiceras sobre Geralt. Mientras tanto, el resto del grupo empieza a sentir el estancamiento. Angoulême y Milva discuten que Toussaint, con toda su belleza, es una prisión disfrazada. El hechizo del lugar no solo es literal, sino emocional. El propio Geralt, tras ver el acomodamiento de Dandelion como amante de la duquesa, comprende que está perdiendo el rumbo. Al final, es claro: permanecer en Toussaint es peligroso no por monstruos, sino por la complacencia. La misión por Ciri no puede esperar.
Resumen Capítulo 4 – La dama del lago – La traición de Fringilla y la decisión de Geralt
En el salón de pilares de Montecalvo, las hechiceras de la Logia escuchan el detallado informe de Fringilla Vigo sobre su manipulación emocional y mágica de Geralt durante su estancia en Toussaint. Confiada y orgullosa, Fringilla describe cómo el brujo quedó completamente bajo su influencia: vulnerable, entregado y seducido tanto en cuerpo como en mente. Pero su relato despierta tensiones entre las presentes, sobre todo Triss y Philippa, quienes la observan con una mezcla de desprecio y envidia. Mientras tanto, Geralt mantiene su rutina cazando monstruos, pero empieza a distanciarse emocionalmente de la aparente comodidad. En la cocina del castillo, su grupo de compañeros —Milva, Angoulême, Regis y Cahir— también revela fracturas internas. Milva se enfurece por el rechazo del barón Amadis, y Angoulême, entre bromas, deja ver sus temores de ser dejada atrás. Fringilla, convencida de que ha controlado el destino del brujo, ignora que Geralt ya ha decidido marcharse… y que no todos sus encantos podrán detenerlo.
Fringilla descubre demasiado tarde que Geralt ha partido tras enterarse de información clave sobre Vilgefortz. La ruptura se da en los establos, donde la hechicera intenta detenerlo con lágrimas, orgullo y deseo. Aunque Geralt se despide con palabras honestas, reafirma que su destino está ligado a Ciri y no puede permitirse quedarse. Tras una despedida apasionada, Fringilla logra arrancarle la ubicación del escondite de Vilgefortz: el castillo Rhys-Rhun, en Nazair. Creyendo tener la ventaja, corre a informar a la Logia. Mientras tanto, Geralt parte con su grupo rumbo a los peligrosos pasos de montaña, dejando atrás el lujo de Toussaint y a su amante. Dandelion aparece a último momento para despedirse y entrega un mensaje secreto destinado a Dijkstra. La atmósfera es tensa, el clima empeora, y el peligro se avecina. Pero Geralt cabalga decidido, guiado por un nuevo propósito y el anhelo de reencontrarse con Ciri, sabiendo que el tiempo es limitado y las oportunidades, escasas.
En Montecalvo, las hechiceras observan con expectativa la incursión mágica de sus compañeras en Rhys-Rhun. Sin embargo, lo que prometía ser una operación exitosa contra Vilgefortz termina en humillación. Sabrina Glevissig y Keira Metz informan que el castillo está completamente abandonado, deshabitado desde hace cincuenta años. El supuesto escondite era un señuelo, una trampa urdida por Geralt para desinformar a la Logia. La revelación golpea con fuerza a Fringilla, cuyo error es evidente ante la mirada silenciosa de las otras hechiceras. Mientras ellas intentan salvar las apariencias, planifican borrar toda evidencia del fracaso. Philippa propone destruir el castillo y censurar cualquier relato sobre el asunto, para proteger la reputación del grupo. Sile, con frialdad, señala que todas han sido traicionadas alguna vez por un hombre. Fringilla, humillada, comprende que ha sido utilizada. Geralt, por su parte, avanza hacia un destino incierto, mientras la Logia, atrapada en su propio juego de poder, enfrenta las consecuencias de confiar en una historia mal contada.
Resumen Capítulo 5 – La dama del lago – La prisión élfica, el rey Auberon y la huida de Ciri
Ciri cabalga a través de un paisaje luminoso y engañosamente pacífico, hasta llegar a la torre élfica donde se encuentra confinada. Aunque puede montar, llevar su espada y hablar con los elfos, ella siente claramente que está atrapada, pues todos los caminos la llevan de vuelta al mismo punto: la torre junto al lago. Allí conoce a Avallac’h, un elfo sabio que se presenta como su carcelero disfrazado de anfitrión. Él la llama Zireael y afirma que pertenece a ese mundo por herencia de Lara Dorren, una antepasada elfa. Ciri, sin embargo, rechaza esta narrativa y exige volver a su propio mundo. Descubre que los elfos la retienen con la intención de que tenga un hijo con el rey Auberon, como parte de un supuesto deber ancestral. Aunque indignada y llena de rabia, decide fingir cooperación para buscar una oportunidad de escapar, mientras la presión mágica del lugar empieza a fracturar su espíritu rebelde.
Avallac’h la lleva hasta Tir Na Lia, la majestuosa capital de los Aen Elle. Allí, Ciri conoce al rey Auberon Muircetach, un ser de mirada triste y modales fríos, cuya presencia la inquieta profundamente. Los elfos intentan seducirla con lujos, banquetes y palabras cargadas de poesía y ambigüedad, pero Ciri se mantiene firme, cada vez más consciente de que todo es una manipulación. Eredin, un elfo guerrero de sonrisa sin colmillos, le ofrece una droga para que Auberon pueda consumar el acto y así completar la misión biológica impuesta por su raza. Ella se niega, pero los intentos continúan y Auberon, bajo presión y drogas, muere en una noche de fracaso. Ciri, humillada, se siente usada y traicionada. Esa misma noche, Ihuarraquax, el unicornio al que salvó en el desierto, aparece y le muestra la verdad: los Aen Elle masacraron a los humanos originales del mundo donde ahora habitan. Con la ayuda de los unicornios, Ciri comprende que debe escapar, pues su poder es codiciado por todos.
Mientras se aproxima una tormenta, Ciri pone en marcha su huida. Escapa por el río Easnadh en una barca encantada, pero Eredin la intercepta e intenta detenerla. Tras un duelo de espadas en plena oscuridad, Ciri lo hiere y logra continuar su camino. Con la guía de Ihuarraquax, atraviesa el bosque y salta entre mundos. Aparece en un lugar que parece su mundo, bajo un cielo conocido, pero el unicornio le revela que aún no ha llegado al tiempo ni al lugar correcto. Juntos cabalgan hacia un futuro incierto. En un cementerio oculto, Ciri ve las pruebas del genocidio élfico, con restos humanos esparcidos como testimonio de una conquista brutal. Ihuarraquax le ofrece su apoyo incondicional y le recuerda que es la Dama de los Mundos. En un acto de fe, Ciri concentra su poder, salta entre dimensiones y despierta en un lugar desconocido, sabiendo que su viaje aún no ha terminado. El destino la llama, y no hay regreso posible.
Resumen Capítulo 6 – La dama del lago – Jarre, la guerra y los heraldos del destino
Jarre camina solo, desilusionado con la humanidad tras haber sido rechazado por aldeanos hostiles durante su viaje a Vizima. La visión de un cometa rojo en el cielo lo inquieta; sabe que muchos lo consideran presagio de desgracia. Al llegar a un puente en ruinas, un grupo de jóvenes lo acorrala con intención de robarle, pero es salvado por Melfi, un antiguo compañero del templo de Melitele. Melfi lo integra a su grupo de reclutas rumbo a la guerra, entre ellos el inquietante Pike. Aunque lo invitan a unirse, Jarre desconfía de sus intenciones. Durante el camino, Jarre observa el comportamiento de sus nuevos compañeros, quienes hacen bromas ofensivas, fantasean con saqueos y desprecian a los no-humanos. Él se siente incómodo y anhela separarse. A lo lejos, divisando formaciones militares y escuchando canciones sombrías, Jarre comprende que se aproxima una gran guerra, una que tal vez no tenga fin y que marcará a fuego su destino.
En Vizima, Jarre intenta evitar que su grupo ataque a un indefenso comerciante, interponiéndose entre ellos con valentía. El conflicto se frustra por la oportuna aparición de dos mercenarios landsknechts, quienes comprenden de inmediato la situación. Pike y los suyos fingen inocencia y desaparecen poco después, dejando a Jarre en buena compañía. Durante una larga espera en el camino, observa cómo desfilan tropas aliadas: caballería de Redania, infantería de Temeria y en especial la temida Compañía Libre de mercenarios, liderada por Julia Abatemarco. También ve pasar enanos de Mahakam, contribuyendo con honor al ejército del Norte. Las conversaciones con los landsknechts revelan un mundo al borde del colapso, donde la propaganda, el miedo y la necesidad moldean las decisiones. Jarre, admirado por los soldados, siente orgullo por su conocimiento, pero también miedo. Al ver a sus antiguos compañeros huir, acepta que fue una bendición separarse. Él está decidido: alistarse y enfrentar su destino, sin ilusiones ni héroes, solo con fe en lo que es justo.
La entrada a Vizima es dura: el olor, la miseria y los cadáveres en las horcas reflejan el precio de la guerra. Jarre presencia castigos públicos por supuestos delitos como “defetyzm”, y aprende que cualquier palabra mal dicha puede ser mortal. Guiado por Dennis Cranmer, un enano que lo conoce del templo, Jarre recibe orientación y comida, y termina enlistado en la temida PFI: la “Pobre y Fodida Infantería”. Aunque esperaba un destino mejor por su formación, el sistema militar no hace distinciones. Mientras tanto, sus antiguos compañeros asaltan una aldea de medianos, pero son derrotados brutalmente. En una escena cargada de justicia poética, los halflings demuestran su valor y venganza. De vuelta en Vizima, Jarre reflexiona sobre el precio de sus decisiones y lo cerca que estuvo del camino equivocado. Cuando lo sorprende una visión del ejército de Pangratt marchando entre cánticos, desea luchar en una unidad así, sin saber que, en la guerra, todos enfrentan su destino por igual, sin importar el uniforme ni el canto de batalla.
Resumen Capítulo 7 – La dama del lago – Ciri salta entre mundos mientras el destino se cierra
Ciri, acompañada por el unicornio Ihuarraquax y su yegua Kelpie, recorre una caótica serie de mundos mientras el cielo y las constelaciones desaparecen bajo la tormenta. Su poder la impulsa a buscar el lugar y momento correcto, guiada por su linaje de la Sangre Antigua. Durante sus saltos, aparece brevemente ante figuras históricas y observadoras de su leyenda como Nimue y Condwiramurs, quienes sueñan con ella desde su torre en el lago. En un mundo, Ciri se topa con Heinrich von Schwelborn, un caballero medieval que, al verla sobre un unicornio, cree estar ante una aparición demoníaca y carga contra ella. La visión desaparece en una explosión de luz. En otro salto, cae en una dimensión de descomposición y cenizas, entre árboles esqueléticos y lagos negros, entendiendo que ese mundo muerto podría ser un pasado lejano. Escapa y continúa, incapaz de encontrar su hogar, impulsada solo por la urgencia de regresar junto a sus seres queridos.
Su travesía la lleva a múltiples realidades: tierras con dos lunas, acantilados junto al mar donde es perseguida por los Jinetes Rojos, e incluso un paraje helado que deja rastros en la nieve detectados por Geralt y su grupo, aunque desaparecen antes de que puedan alcanzarla. Ciri cae una y otra vez en lugares errados, uno tras otro: un bosque con árboles distintos, una choza donde un viejo intenta violarla —y que termina matando—, una ciudad pestilente marcada por la peste y otra en primavera, en la que por fin encuentra comida y descanso en la posada del “Gato Negro”. Aun allí, los sueños la asedian: Yennefer, Jarre y Coen se entremezclan en visiones, y Eredin aparece como sombra amenazante, recordándole que el tiempo corre y que la Espiral, ese vórtice interdimensional donde será capturada, se aproxima. Abrumada por el deseo de volver con Geralt, Ciri usa ese anhelo como guía para intentar un salto más, decidido por el corazón. Su esperanza es lo único que le queda.
Finalmente, tras saltos fallidos, Ciri aparece sobre el lago donde Nimue y Condwiramurs la observan. La luna ilumina su silueta sobre Kelpie, y las hechiceras activan un portal mágico combinando espejo y tapiz. El vórtice muestra un castillo en un acantilado junto a un lago, y Nimue le grita que es la ruta correcta, que allí cerrará el círculo del tiempo: el Ouroboros debe morderse la cola. Ciri responde, reconociéndola, y se lanza hacia el portal, sabiendo que ha llegado el momento decisivo. Las hechiceras lloran al verla partir, conscientes de que han presenciado la intersección de mito y realidad. Más tarde, en su travesía, Ciri cae en una ciudad devastada por la peste y en otra portuaria donde sin saberlo, una pulga que la acompañaba inicia una nueva plaga abordando el barco Catriona. De allí, llega a una posada tranquila junto a un río, come por fin, pero sabe que no puede quedarse. Despidiéndose, vuelve a saltar. En la torre del lago, Condwiramurs sueña con mundos congelados bajo el Hielo Blanco, temiendo que Ciri llegue tarde. Pero aún queda esperanza.
Resumen Capítulo 8 – La dama del lago – La batalla de Brenna contada por los que la vivieron
Desde una clase universitaria en Pont Vanis, el anciano Jarre recuerda la sangrienta batalla de Brenna con una mezcla de detalle académico y dolor personal. Aquel día, los ejércitos de los Reinos del Norte se enfrentaron a las temidas legiones nilfgaardianas dirigidas por Menno Coehoorn. El terreno era una trampa natural, lleno de lodo, arroyos, colinas y zanjas. Las fuerzas de John Natalis y el rey Foltest estaban organizadas, pero no lo suficiente para detener el avance enemigo. La Compañía Libre, dirigida por Julia Abatemarco, cargó sin miedo junto a los enanos de Mahakam y los lanceros de Vizima. Jarre, enrolado en la infantería, observó desde la línea trasera cómo la batalla se desataba con violencia. Al ver los estandartes negros de Nilfgaard acercarse, el miedo se mezcló con el deber. Sabía que no había marcha atrás. Las flechas silbaban, los gritos estallaban, y el barro pronto se tiñó con la sangre de ambos bandos.
La crudeza del combate era tan terrible como el infierno mismo. En los hospitales de campaña improvisados, el halfling Rusty y su equipo, incluyendo a Shani, Marti Sodergren e Iola, luchaban por salvar vidas en condiciones inhumanas. Las carpas olían a hierro, sudor y podredumbre. La sangre manaba sin control, los gritos de los heridos llenaban el aire, y las amputaciones se realizaban sin descanso. Entre los cuerpos destrozados apareció Coen, un brujo malherido cuya mutación sorprendió a los médicos. Mientras tanto, los elfos de la brigada Vrihedd irrumpieron en el hospital buscando a un coronel, matando a soldados sin armas, hasta que el herido apareció y los detuvo con una mirada. Afuera, Jarre resistía con su unidad, pero cayó al suelo sangrando por una herida en el brazo. Fue llevado a la carpa y salvado por Rusty, quien amputó el brazo para evitar la muerte. La batalla seguía sin tregua, y la esperanza parecía desvanecerse como el humo sobre el pantano.
La llegada de refuerzos fue lo que inclinó la balanza. Tropas de Kaedwen, Redania y Aedirn llegaron a tiempo y arremetieron con furia contra el flanco nilfgaardiano. Los enanos, guiados por Zoltan Chivay y Munro Bruys, asaltaron el pantano, donde finalmente dieron muerte a Menno Coehoorn. Su cuerpo, pesado y herido, se hundió en el barro bajo una lluvia de flechas. Ese fue el fin del sueño imperial en el Norte. La victoria, sin embargo, no trajo gloria. Marti murió asesinada por celos en una taberna meses después. Iola y Rusty perecieron por la peste Catriona, y Shani se convirtió en profesora de medicina, recordando cada día las cicatrices de Brenna. Jarre, ya anciano, vive en paz rodeado de sus nietos, aunque cada año revive esa jornada en sus escritos. Cuando la pequeña Ciri le pregunta quién ganó la batalla, él responde con un suspiro: nadie gana de verdad en la guerra, ni siquiera los que sobreviven.
Resumen Capítulo 9 – La dama del lago – El precio del destino
Ciri, tras un combate vertiginoso sobre las vigas del techo, finalmente derrota a Bonhart con precisión letal. Lo hiere con un tajo limpio en el abdomen y lo observa caer al vacío entre sangre y polvo. Él, aún con vida, intenta convencerla de que lo deje vivir, apelando a su supuesta nobleza. Ciri no lo remata en ese instante, sino que le arrebata sus medallones y se marcha. Sin embargo, Bonhart la ataca traicioneramente por la espalda. Ciri lo anticipa, lo esquiva y lo decapita con frialdad absoluta. La última imagen que él ve es a ella observándolo sin piedad. Luego de su muerte, Ciri continúa, marcada por la violencia. Mientras tanto, Geralt y Yennefer luchan por sobrevivir contra Vilgefortz en un duelo de magia y acero. Yennefer sufre heridas graves, Geralt resiste con dificultad y Regis interviene, pero es destruido por el mago en una explosión brutal que funde columnas y piedra.
Geralt, a pesar de sus heridas, se enfrenta directamente a Vilgefortz. Ambos combaten ferozmente: el brujo apenas logra esquivar los ataques del mago y responde con habilidad. Aprovechando una distracción y la pérdida de coordinación del hechicero, Geralt logra herirlo mortalmente con Sihil. Vilgefortz cae entre gritos, su cuerpo marcado por los tajos del brujo. Yennefer, aún maltrecha, se une a Geralt y juntos contemplan el cuerpo del enemigo derrotado. Geralt recuerda a Regis con pesar, mientras la presencia de Ciri se vuelve más necesaria que nunca. Cuando finalmente se reúnen, el reencuentro es silencioso, contenido por la fatiga y las cicatrices. Madre, padre e hija, por fin juntos, saben que deben abandonar el castillo. Sin embargo, aún quedan enemigos. Descienden por las escaleras ensangrentadas de Stygga luchando codo a codo, matando sin ira, sin odio, solo con el deseo de alcanzar el cielo abierto y cerrar el ciclo.
La llegada del ejército de Nilfgaard interrumpe el combate. Ciri, Geralt y Yennefer quedan rodeados, exhaustos y sin salida. La aparición del emperador Emhyr var Emreis, revelado como Duny, sorprende a todos. Lleva a Geralt a una audiencia privada donde le expone su plan: quiere llevarse a Ciri para que sea emperatriz y madre de su heredero. Geralt lo confronta, acusándolo de traición y asesinato, recordándole su pasado como Duny y la muerte de Pavetta. Emhyr, aunque se muestra frío, finalmente revela humanidad. Ofrece a Geralt y Yennefer una forma honorable de morir. Ambos aceptan pasar sus últimos momentos juntos en un baño, con amor y dignidad. Pero entonces, Ciri reaparece y les dice que todos se han ido. El emperador, en silencio, los ha perdonado. Ciri, al borde del llanto, es abrazada por Emhyr, quien le susurra palabras en lengua antigua: “Adiós, hija mía”. Luego, desaparece entre los ecos del castillo que ya empieza a caer en el olvido.
Resumen Capítulo 10 – La dama del lago – Algo termina, algo comienza
Las conversaciones entre el peregrino, el elfo y Boreas Mun sirven de hilo conductor para retratar la complejidad de un mundo que intenta recomponerse tras la guerra. La escena se entrelaza con los recuerdos, las traiciones y los acuerdos sellados en Cintra. Se celebra un congreso de reyes y diplomáticos, rodeado de tensiones, pactos incómodos y concesiones disfrazadas de soluciones. Mientras tanto, los dirigentes intentan decidir el destino de Cintra, Dol Blathanna y el reparto de territorios, enfrentando las ambiciones de Kaedwen y la astucia de Nilfgaard. Dijkstra, Philippa Eilhart y otros personajes poderosos mueven piezas en la sombra, mientras los reyes simulan consenso en discursos vacíos. Bajo una apariencia de paz, se gesta el inicio de nuevas tensiones, traiciones silenciosas y futuros conflictos. En medio de todo esto, se ratifica la nueva reina: Cirilla Fiona Elen Riannon, convertida en Emperatriz, aunque muchos dudan si la figura en el retrato es auténtica o solo una réplica construida para razones de estado.
La paz trae consigo una paradoja: las celebraciones públicas se contraponen con ejecuciones, traiciones y condenas secretas. En Novigrad, los desfiles exaltan a los condotieros y a las tropas aliadas, mientras los marginados y veteranos muestran desprecio silencioso a los gobernantes. Las tensiones raciales resurgen cuando el ejército de Scoia’tael es traicionado por Nilfgaard, sus oficiales entregados a los reinos del norte como parte de las cláusulas de paz. Algunos, como Faoiltiarna, intentan escapar de su destino marcado por el engaño. Al mismo tiempo, figuras como Radovid, apenas un niño, contemplan en silencio su exclusión, madurando pensamientos que más adelante forjarán su crueldad histórica. Nenneke, Triss y otras mujeres recuerdan a los caídos, mientras el pasado se cruza con un futuro incierto. En un gesto de esperanza, un grupo de elfos hambrientos es ayudado por mutilados de guerra, en un momento único donde el odio ancestral se diluye, aunque solo sea por necesidad y compasión.
La historia termina con ecos de venganza, conspiraciones y señales de que la supuesta paz no es más que una pausa ilusoria. Dijkstra, ya prescindible para los poderosos, se ve obligado a desaparecer, y el manuscrito que relataba sus secretos se pierde para siempre. La figura del emperador Emhyr var Emreis, quien toma como esposa a una Cirilla falsa, cierra con ambigüedad un ciclo de manipulación, poder y máscaras. Mientras tanto, símbolos de fin y comienzo se suceden: la muerte de un gato infectado anuncia la propagación de una nueva plaga, como si el mundo se vengara del falso orden establecido. Al pie del fuego, los tres viajeros sellan una alianza improbable: Sigi Reuven, el elfo Isengrim y el rastreador Boreas Mun deciden caminar juntos, dejando atrás el pasado. En este nuevo tiempo donde las verdades se compran y la justicia se negocia, solo queda avanzar. Algo termina, algo comienza. Así arde el último fuego de Elskerdeg, como una chispa de esperanza entre cenizas.
Resumen Capítulo 11 – La dama del lago – El juicio de las magas y la última decisión de Ciri
Geralt, Yennefer y Ciri cabalgan velozmente por caminos rurales dejando tras de sí una estela de asombro y leyenda. En el pueblo de Jealousy, Ciri busca las tumbas de sus antiguos compañeros, los Rats, asesinados por Bonhart. Guiados por un mendigo local, llegan al cementerio donde una fosa común marca el reposo de los jóvenes. Ciri se arrodilla, emocionada, agradecida por la sepultura brindada por Nycklar y la viuda Goulue, ya muertos. Con solemnidad, niega llamarse Falka y reafirma su identidad como Cirilla. Luego, en Claremont, un teatro arde en llamas mientras los aldeanos observan impotentes. Entre el caos, Geralt pregunta a Ciri a dónde irá luego. Ella menciona su plan de reparar errores: erigir una estatua digna en Unicorn, enterrar a un hombre caído en los pantanos Pereplut y redimirse con los familiares de un tabernero asesinado en Dun Dare. Yennefer y Geralt, conscientes de su dolor, deciden apoyarla en ese viaje final.
Las historias sobre los tres jinetes se esparcen como leyenda, confundiéndose con rumores de la Cacería Salvaje. Mientras tanto, Dandelion es sentenciado a muerte en Toussaint, acusado de múltiples ofensas. En el patíbulo, se niega a perdonar a su verdugo, provocando una escena absurda hasta que un emisario real interrumpe la ejecución con un indulto de la duquesa Anna Henrietta. Aunque perdonado, es desterrado y humillado públicamente. Geralt y Ciri lo rescatan en medio de la multitud y huyen de la ciudad. Antes de cruzar la frontera, un mensajero le entrega a Dandelion sus pertenencias, pero no sus memorias. Él decide reescribirlas. La travesía continúa por un paisaje devastado por la guerra, donde se cruzan con refugiados nilfgaardianos expulsados por los ejércitos del norte. Geralt observa sin intervenir. Esa noche, sueña con Ciri y Yennefer en Montecalvo. Al despertar, su temor se confirma: Yennefer debe marcharse con la Logia, dejando a Ciri con él hasta el momento acordado para reunirse en Rivia.
Ciri llega al castillo de Montecalvo, donde es recibida por las magas de la Logia. La reunión inicia con tensión: le ofrecen un lugar privilegiado como madre del heredero del príncipe Tancred, en nombre del equilibrio político. Ella, sin embargo, no acepta pasivamente. Reclama su derecho a decidir, reafirma su vínculo con Yennefer como madre y exige respeto. Enfrenta la mirada dura de Sile de Tancarville y la lógica fría de Philippa Eilhart, quien finalmente convoca una votación. La mayoría de magas aprueba que Ciri viaje a Rivia para despedirse de Geralt. Philippa, tras una reflexión íntima, cede a la idea de que el destino, encarnado en Ciri, no puede ser manipulado sin consecuencias. Ciri declara que volverá a Montecalvo solo si puede elegir libremente. La votación queda sellada. Al partir, Yennefer la llama “hija”, y juntas salen hacia la reunión prometida. Geralt, lejos, despierta por el grito de un águila, presintiendo su llegada. La historia termina como los cuentos: con una boda, miel y vino. Pero también con una despedida.
Resumen Capítulo 12 – La dama del lago – El final de Rivia y la despedida de los que no mueren
Geralt, Yennefer y Dandelion llegan a Rivia el sexto día después de la luna nueva de junio. La ciudad parece tranquila, pero el ambiente está cargado. En la posada El Gallo y el Toro, donde se reúnen con Yarpen Zigrin y Zoltan Chivay, Geralt y Dandelion se encuentran con jóvenes exaltados y fisstech en el aire. En la taberna Wirsing, entre bromas, caracoles y vodka, los enanos conversan sobre política, progreso y los cambios que ha traído la guerra. Geralt, cansado, devuelve su espada Sihil y declara que abandona su oficio de brujo. Nadie lo toma en serio. A través de diálogos cargados de filosofía, el grupo reflexiona sobre el bien, el mal y la necesidad eterna de los brujos. En la calle, sin que nadie lo note, se propaga el odio. En minutos, un pogromo estalla. Geralt defiende a los no humanos, lucha sin querer matar, pero es herido por un joven traidor. El caos consume la ciudad. Y algo termina.
La revuelta se extiende por Rivia. Yennefer y Triss llegan con Ciri, quien tiene una visión sangrienta al ver que Geralt está muriendo. Ambas hechiceras atraviesan la ciudad entre cuerpos, fuego y gritos. Triss lanza el Hailstorm, una tormenta de granizo legendaria que pone fin a la masacre, permitiendo a las tropas retomar el control. En la orilla del lago, Ciri encuentra a Geralt moribundo. Yennefer intenta salvarlo usando magia, pero fracasa. Triss reconoce que su poder no basta y que su tiempo ha terminado. Ciri siente la culpa, hasta que Ihuarraquax, el unicornio, aparece. Ella canaliza su poder olvidado a través del cuerno del unicornio y toca al brujo con luz pura, deteniendo la muerte. El grupo se une en silencio. Desde la niebla surge un bote. Ayudados por visiones de sus muertos queridos, colocan a Geralt y Yennefer dentro. Ciri también sube. Triss intenta seguirla, pero Ciri se despide con dulzura. El bote desaparece entre la niebla. Y algo comienza.
Geralt despierta en un lugar desconocido, entre árboles y manzanos, junto a Yennefer. Ambos están vivos. Se declaran amor y descanso. Él pregunta dónde están, pero ella responde que no importa: están juntos. Más allá, Ciri continúa. En Camelot, relata su historia a Galahad, quien la escucha fascinado. Ella niega que la historia haya terminado. Cuando él le pregunta qué ocurrió luego, Ciri inventa un final feliz, con boda, invitados y mead. Pero al recordar los nombres de los caídos, sus ojos se llenan de lágrimas que niega. Galahad intenta hablar, pero ella le ordena silencio. Luego le permite acompañarla. Al partir, montan juntos, y Ciri bromea sobre el lecho de musgo que él imagina. Ella lo mira, ve en sus ojos algo tierno, humano, y decide seguir adelante. “¿Por qué no?”, piensa. Quizás ese mundo tenga trabajo para una bruja. Dejan atrás el lago encantado. Dejan atrás todo lo que fue. Lo demás está delante. Y el círculo, finalmente, se cierra.
Conclusión – La dama del lago
Y cuando todo termina, no queda un triunfo… queda un susurro. La Dama del Lago no responde si Geralt vivió, si Yennefer regresó o si Ciri encontró paz. Lo que deja es una ausencia llena de significado, como el hueco que deja una espada enterrada en el barro después de la última batalla.
Porque el final no está en las palabras, sino en lo que se oculta entre ellas. Geralt y Yennefer no necesitan una tumba para existir: están donde Ciri los lleva, donde el lector aún los imagina. Y la joven de la sangre antigua, la niña del destino, no se detiene. Cabalga hacia otras tierras, cruza portales que los sabios temen nombrar y desaparece entre realidades que desafían la lógica… pero no la emoción.
Y cuando creemos haberlo visto todo, aún queda un sendero por recorrer. Porque hay caminos que no regresan, solo avanzan: Resumen completo por capítulos de Camino sin retorno ➤
Preguntas frecuentes – Resumen por capítulos – La dama del lago
¿Cuál es el verdadero significado del título "La Dama del Lago" en la historia de Ciri?
El título "La Dama del Lago" no representa un personaje de leyenda ajeno, sino una imagen impuesta sobre Ciri que simboliza su prisión, su poder y su vínculo con mundos paralelos. En el libro, ella misma rechaza esa identidad cuando es confundida con una figura mítica. Este título, más que un rol heroico, refleja la soledad, el control de otros sobre su destino y el dolor acumulado. Su historia demuestra que “ser la Dama del Lago” no fue una elección, sino una condena impuesta por fuerzas mágicas, políticas y culturales que marcaron su vida.
¿Qué revela la escena entre Ciri y Galahad sobre su estado emocional tras los eventos del libro?
La escena con Galahad funciona como un epílogo introspectivo donde Ciri muestra su lado más humano, vulnerable y marcado por la guerra. Aunque el caballero la percibe como una figura mágica, Ciri insiste en su humanidad y en las cicatrices —físicas y emocionales— que carga. Su negativa a continuar el viaje a Camelot y su reflexión sobre el tiempo como un círculo revelan su cansancio, pero también su sabiduría adquirida. Esta escena cierra su arco narrativo: no como una heroína mitológica, sino como una sobreviviente que ha transformado su dolor en entendimiento.
¿Qué papel juega el concepto de los mundos paralelos en el desarrollo de la historia?
Los mundos paralelos son clave en la narrativa de La Dama del Lago, ya que permiten que la historia trascienda el espacio físico y temporal. Ciri, gracias a su sangre ancestral, puede viajar entre dimensiones, lo que convierte su huida y búsqueda en una travesía existencial. Estos saltos muestran diferentes realidades —algunas infernales, otras míticas— y refuerzan la idea de que el destino no es lineal. Además, los portales y visiones construyen una atmósfera de leyenda en donde los límites entre mito e historia, sueño y realidad, se desdibujan.
¿Por qué Geralt decide abandonar Toussaint pese a tener todo lo que aparentemente desea?
Aunque Toussaint ofrece paz, amor y comodidades, Geralt percibe que esa vida es una ilusión que lo aleja de su propósito. Su relación con Fringilla, por intensa que sea, forma parte de un engaño político. La aparente felicidad encubre la traición y el estancamiento. Geralt entiende que quedarse sería traicionar a Ciri, a quien aún no ha salvado. Su decisión de partir representa un acto de fidelidad, no solo hacia ella, sino hacia sí mismo. El confort no puede reemplazar el llamado del destino, especialmente para alguien que ha vivido siempre al margen de los finales felices.
¿Qué simboliza la batalla de Brenna dentro del arco temático del libro?
La batalla de Brenna encarna el colapso de los ideales y la brutalidad de la guerra sin gloria. Contada desde la perspectiva de Jarre, un personaje secundario pero profundamente humano, se aleja del heroísmo épico para mostrar el dolor, las mutilaciones y la pérdida. Es un espejo de todo lo que los protagonistas han intentado evitar: la deshumanización y el sacrificio sin sentido. Al mismo tiempo, es un momento de verdad donde muchos personajes enfrentan sus límites. La batalla no resuelve nada: simplemente deja cicatrices que, como en todo el libro, se convertirán en leyenda y advertencia.
































































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